El 11 de Enero de 1925 , en la población de Ipiales, nació HERNANDO JOSÉ FABIO GARCÍA PÉREZ, hijo primogénito de Doña Carmen Ofelia Pérez Pazos y Don Juan Bautista García Erazo y hermano de Clemencia y Calixto. Él es… MI ABUELO.
De niño era de carácter tímido , reservado y un tanto enfermizo ; pasó casi toda su niñez bajo la protección de sus tías , las hermanas de su padre; las señoras María y Victoria García, quienes le prodigaron todo su amor y su cariño y lo trataron más que como un sobrino… como un hijo. Este amor fraternal perduraría a través de los años y la confianza y respeto que sus tías depositaron en él nunca fue defraudado y le permitió convertirse así en el hombre de confianza para el manejo de sus fortunas y posesiones.

Es así como se dedico al manejo de las haciendas y fue un veterinario empírico pero de gran reconocimiento dentro de todos los hacendados de la región, que lo consultaban constantemente, su profesionalismo era tal, que practicaba operaciones y cesáreas a las vacas cuando no podían parir normalmente o curaba las lesiones de la jauría de perros que tenía en la hacienda de “Chautalá” en el Municipio de Cumbal, los cuales lo acompañaban en su gran pasión, La cacería de Venados, actividad esta que practicaba con un grupo de amigos, con ellos organizaba sus correrías por el volcán nevado de Cumbal (Que en esos tiempos si era nevado) y se perdían allí por más de una semana y luego bajaban a Ipiales, cansados, sucios, quemados por el sol, felices y con un gran trofeo…un venado que más tarde se repartían entre todos los cazadores y degustaban su deliciosa carne con sus familias; por supuesto, la cabeza con toda su enorme cornamenta era para él y la sometía a un proceso de embalsamiento para lucirlas más tarde en la casa(Después del fallecimiento de mi abuelo, mi abuelita Chely las regaló todas a los compañeros de aventura de mi abuelo, cabe anotar, que a ella no le dolió mucho separarse de estas, pues realmente no eran el mejor adorno en la casa.).

El sueño de mi abuelo fue el de estudiar aviación, ilusión que se vio frustrada por la negativa de su madre de apoyarlo en esta actividad, pues ella tenía el temor de que algo malo le podría pasar, porque en ese tiempo un avión se había accidentado y en el falleció una persona muy allegada a la familia. Esto lo desanimó mucho y se refugió en el Servicio Militar, lo que a él le pareció lo más cercano a su sueño, y donde consiguió honores y reconocimientos.
Contaba él, que el tiempo que pasó en el ejército, fue uno de los más felices de su vida, y todo lo que había aprendido durante su adolecencia en las haciendas de sus padres y tías, le ayudarían a sobresalir en su vida militar. El era un experto jinete, lo que le permitió ser profesor de equitación de los hijos de los comandantes y superiores, quienes le entregaron la educación de sus hijos en esta área y así se ganó un merecido respeto y confianza por parte de ellos. También le sirvieron sus conocimientos de veterinaria, esto sumado a su don de gentes y su descendencia ilustres le permitió estar siempre bien considerado y tratado dentro de la institución.
El 9 de Abril de 1948, es una fecha que marcó nuestro país y la vida de José Fabio García Pérez.
A la 1:05 de la tarde del 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán, a quien se consideraba como el más firme candidato a la presidencia de Colombia por el partido Liberal, recibió tres impactos de bala que, posteriormente, le causarían la muerte. La Avenida Jiménez con carrera séptima, a unos pasos de la Iglesia San Francisco, fue testigo del inicio de uno de los hechos más recordados en la ciudad desde su fundación: El Bogotazo.
Gaitán salía de su oficina a encontrarse con un joven estudiante de Derecho de origen cubano de nombre Fidel Castro,. La cita nunca se daría y ese mismo día, sobre las tres de la tarde, Gaitán moriría en la Clínica Central, producto de dos disparos en la cabeza y uno en el pecho.
Que lo mató el Gobierno, que lo mataron los conservadores, que lo mataron los comunistas, que lo mataron los Estados Unidos'... La incertidumbre, la rabia, la impotencia e inconformidad de miles de bogotanos, la mayoría de los sectores más pobres de la ciudad, que veían en Gaitán su esperanza política de un país con menor desigualdad económica y con una Reforma Agraria justa, se desató en un frenesí de violencia y destrucción que como nunca sacudió los cimientos de la capital.La ciudad fue devastada por los enfrentamientos, calle a calle, entre partidarios liberales y conservadores, entre el Estado y los alzados en armas, entre los saqueadores y quienes trataban de recomponer el orden de una ciudad. Las revueltas darían inicio a lo que los historiadores llaman como el pico y el inicio de la época de La Violencia. Contaba el abuelo, que la gente corría, la gente saqueaba todos los negocios que encontraban a su paso, la gente…asesinaba.Las fuerzas armadas acantonadas en la capital no eran suficientes para controlar la multitud enardecida, entonces pidieron refuerzos a los diferentes batallones, entre esos el de Ipiales y mi abuelo fue llevado en un avión militar (primera vez que se subía en uno) con el resto del batallón a enfrentarse a algo para lo que no los habían preparado.
El grupo del Batallón José María Cabal de Ipiales, llegó a Bogotá, las instrucciones fueron pocas, pero concretas…Disparar a quien no respetara la orden de Alto. En sus narraciones en las noches de tertulia el abuelo recordaba estos sucesos con estremecimiento y tristeza, decía que tenían que ser cautelosos pues habían muchos francotiradores instalados en los tejados de las casas y mucha gente que disfrazada de sacerdotes llevaban bajo sus sotanas armas para seguir sembrando el caos. En medio de todos estos enfrentamientos y como la violencia rápidamente se expandió a otras poblaciones, mi abuelo tuvo que trasladarse con un pequeño grupo a una población cercana a Bogotá y allí, en la plazoleta el grupo se distribuyó por las diferentes calles; él se quedó con otro compañero patrullando el parque, de repente y por una callejuela, una turba de gente armada con machetes, piedras y una que otra arma de fuego se les aproximaba, ellos se refugiaron detrás de una banca del parque y empezaron a disparar y a rezar; de repente, mi abuelo sintió que algo caliente le corría por la pierna, “Compañero, me hirieron”, le dijo pero miro y una bala había atravesado la cantimplora que estaba cargada de tinto; el resto del grupo llegó justo a tiempo para lograr disipar la turba revoltosa, Esa hazaña le valió para ser condecorado por su valor.
Los acontecimientos políticos y la vida de nuestro país con el paso de los años fueron retornando a normalidad y la vida de mi abuelo también. Se retiró de la vida militar con honores y volvió a dedicarse de lleno a la administración de las haciendas familiares.

Transcurría el año de 1950, en la población de San Gabriel Provincia del Carchi, República del Ecuador, el hogar de la familia Oña Montenegro conformada por Don Luis Fernando Oña Salarte, prestigioso político del Ecuador quien fue Gobernador de la provincia y se jubilaría como notario del pueblo y Doña Inés Elena Montenegro Oña ilustre matrona, atravesaban situaciones muy críticas, Doña Inés Elena, debido a la muerte inesperada y trágica de sus dos hijos mayores, sufrió un derrame cerebral, que la mantuvo postrada por muchos tiempo, situación esta que obligó a Don Luis a enviar a su hija Inés Graciela más conocida como CHELY, a que continúe sus estudios en la población de Ipiales, y viva con su abuela materna Doña Elena de Montenegro y su tía Clemencia. Pero lo que ella encontró en Ipiales a sus escasos 16 años fue el amor y un matrimonio que duraría muchos años.
Mi abuela Chely era una adolecente hermosa, delgada, de ojos grandes y soñadores, de boca pequeña y de una alegría contagiante, Cuando el abuelo la vio se enamoró y fue un amor a primera vista; empezó a indagar quien era esa muchachita que le había robado el corazón a él un hombre ya formado y con 27 años encima, empezó a seguirla y a preguntar todo respecto a ella; no pasó mucho tiempo, cuando ya sabía todo sobre su vida , ahora solo faltaba encontrar a la persona que podría relacionarlo fue así como valiéndose del esposo de una prima, logró que le presentara a Clemencia Montenegro, tía de mi abuelita y poco a poco y con mañita, agrados y haciendo gala de todos su don de gentes por fin le presentaron a Inés Graciela.
Tras un año noviazgo (demasiado poco para esa época), deciden casarse a escondidas, cabe recalcar que mientras tanto en la población de San Gabriel la situación no había cambiado mucho, Doña Inés Elena seguía muy enferma y Don Luis se había convertido en su enfermero incondicional, sin sospechar siquiera lo que en Ipiales estaba pasando, pues esto solo lo sabía y patrocinaba la tía Clemencia Montenegro, celestina de esta historia de amor.
Pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, la noticia del casamiento se llegó a saber, pero Don Luis Oña, recibió con agradado la unión, pues mi abuelo era un hombre que reunía muchas condiciones importantes en esa época y la pareja se dispuso a empezar una nueva juntos. Lo único malo, era que tendrían que vivir en la misma casa con los suegros, y Doña Carmen Ofelia no se caracterizaba precisamente por su buen carácter, al contrario, era una mujer de fuerte temperamento, y poco cariñosa y afectiva, eso le dio muy duro a mi abuelita Chely, pues al contrario de su suegra, su madre, era todo ternura y cariño, y ese era el ambiente al que ella estaba acostumbrada; entonces ella tuvo que hacer lo mismo que mi abuelo había hecho de niño…Buscar refugio en las tías María y Victoria García. Ellas la recibieron como una hija mas, la llenaron de cuidados pues al año de casarse ya estaba embarazada y como era un adolecente muy delgada y frágil, este estado le dio muy duro.

A los nueve meses nacería la primogénita de la familia García Oña, mi tía Carmen Inés, llamada así en honor a sus dos abuelas..Como el ambiente de la casa no era el mejor, mis abuelos trataban de pasar la mayoría del tiempo en la Hacienda Chautalá en el municipio de Cumbal, y se puede decir que todos sus hijos, dieron sus primeros pasos en la hierba fresca y humedecida por el rocío de la Hacienda Chautalá, allí, donde todas las mañanas los levantaban temprano para ir al ordeño del ganado y les daba de desayuno, leche fresca y espumosa, recién ordeñada, porque eso los pondría fuertes, allí, donde el abuelo ataba una soga a una lavacara grande y hacía navegar a sus hijos y los hijos de sus sirvientes por la quebrada que pasaba frente a la casa grande, en esa quebrada, que contaban los sirvientes en las noches al lado de una fogata,
Que estaba llena de tesoros, que en las noches resplandecían, pues allí Simon Bolivar lanzó toda su carga para aligerar la marcha, pues las tropas realistas le seguían el paso muy cerca.
Los hijos seis en total crecieron, cada cual fue poco a poco haciendo su vida bajo los criterios de honradez, dignidad, generosidad, pero todos coinciden en recordar su dedicación y preocupación cuando alguno de ellos se enfermaba, preocupación esta que rayaba en exageración, pues los remedios tenían que darse a la hora exacta, ni un minuto antes, ni un minuto después, pues si eso pasaba no hacían efecto, si la medicación tenía que darse en la noche, se daba el trabajo de calentar la Pony-Malta, en una taza metálica, al calor de una vela, para quitarle el frio y así no haga daño. Recuerdan también que el día Domingo era sagrado el sancocho, sino no era domingo.

Yo lo alcancé a disfrutar solamente un año, mis recuerdos no son claros, pero mi mamá me cuenta, como él me arropaba con su cálida ruana y me paseaba y adormecía por los amplios corredores de la casa, lo mismo hacía con mi prima Carolina, mejor dicho, se turnaba para mimarnos, consentirnos y cuidarnos; supongo que habría hecho lo mismo que hizo con sus hijos con respecto a los cuidados si nos hubiéramos enfermado. Me hubiera gustado conocerlo más, para aprender tantas cosas de él y para devolverle todo ese amor que él me dio cuando me arrullaba
El viernes 12 de Julio de 1991, mi mamá estaba trabajando cuando recibió una llamada, tenía que ir hasta el Hospital, pues tenía que reconocer un cadáver; El Jueves 11 de Julio, a eso de las 3 de la tarde falleció el abuelo, murió como muere mucha gente buena y honesta aquí en Colombia… ASESINADO.